Sentada al borde de la vida misma
Y echando a cara o cruz mis dos retratos
Hilvano humo saliendo de mis labios
Y bato un caldo tibio de melisa.
Respiro fuerte el aire de la brisa,
Aguanto estoica un nuevo sobresalto,
Que el miedo crece si vas alimentando
Raíces secas de rosas sin espinas.
Aguanto en pie y desnudo la mirada
Resisto al mar amargo de tu risa
Esquivando los golpes desarmada.
Y aunque yo soy reflejo de mi misma,
Luz vertical, cohibida y supurada,
Combato siempre desde el otro prisma.
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